La Sebastiana

A fines de los años 50', Pablo Neruda buscaba “una casita para vivir y escribir tranquilo” en la ciudad de Valparaíso, ciudad muy querida por él desde sus años de juventud. En 1959 partió a conocer una casa en el cerro Florida y el hechizo fue definitivo, la casa estaba hecha para él.

La construcción se encontraba a medio terminar y abandonada. Su dueño, un español llamado Sebastián Collado, había elegido para levantar su casa, el sitio exacto desde el cual se podía ver todo Valparaíso. Collado murió antes de ver terminada su peculiar obra y la casa permaneció diez años en obra gruesa, sin que nadie se interesara por ella hasta que Neruda la compró junto a sus amigos el Dr. Francisco Velasco y su Sra. María Martner.

El poeta quedó tan maravillado con el trabajo del constructor español, que lo consideró un verdadero poeta de la construcción y en homenaje a él, bautizó la casa como “La Sebastiana”, nombre de goleta española. Después de comprarla vinieron dos años de intensos trabajos para que el espacio se convirtiera en lo que vemos hoy, una casa en la que cada rincón está impregnado de la personalidad y gusto de Neruda.

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